After Works Juanan Roncero

Cuando ChatGPT se cae, descubrimos el verdadero riesgo del nuevo SEO

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Hace unos días ChatGPT volvió a tener problemas. OpenAI confirmó errores que afectaron a ChatGPT y otros servicios de la compañía. Hubo usuarios que no podían iniciar sesión, consultas que fallaban y tareas que no terminaban.

Hace no tanto, una caída de ChatGPT habría sido poco más que una molestia para quienes lo utilizaban para escribir un texto, resumir un documento o resolver alguna duda.

Hoy la situación es distinta.

Millones de personas ya utilizan herramientas como ChatGPT, Gemini o Perplexity para buscar información, descubrir productos, comparar empresas o decidir qué solución contratar.

Y eso significa que cuando una de estas plataformas deja de funcionar, aunque sea durante unas horas, también desaparece temporalmente un nuevo canal de visibilidad para las marcas.

Creo que esta es una señal que los responsables de marketing deberían observar con atención.

«Después de dos décadas intentando reducir nuestra dependencia de Google, estamos empezando a construir otra dependencia. Esta vez de la inteligencia artificial».

ChatGPT ya no es solo una herramienta

Durante los primeros años de la inteligencia artificial generativa tratamos ChatGPT principalmente como una herramienta de productividad.

Servía para generar textos, resumir documentos o ayudarnos a programar. Eso ya ha cambiado.

ChatGPT también se ha convertido en una puerta de entrada a Internet.

Semrush analizó 17 meses de datos de navegación y encontró que el tráfico que ChatGPT envía hacia otras páginas web creció un 206% durante 2025.

Para una marca, esto cambia bastante las reglas del juego.

Cuando alguien pregunta a ChatGPT cuáles son las mejores herramientas para gestionar influencers, qué empresa contratar para implantar inteligencia artificial o qué software utilizar para automatizar determinados procesos, ya no recibe diez enlaces azules.

Recibe una respuesta.

Y dentro de esa respuesta aparecen unas marcas y desaparecen otras.

Por eso hablamos cada vez más de GEO, Generative Engine Optimization. Ya no basta con conseguir que Google nos coloque en una buena posición. También queremos que los sistemas de inteligencia artificial
entiendan quiénes somos y nos tengan en cuenta cuando construyen una respuesta.

Pero aquí empiezan algunos malentendidos.

El GEO no empieza donde termina el SEO

En los últimos meses he escuchado muchas veces que el GEO sustituirá al SEO.

No estoy de acuerdo.

De hecho, buena parte de las acciones que llevamos años realizando para facilitar que Google entienda una página web también ayudan a los sistemas de inteligencia artificial a interpretar su contenido.

Una arquitectura web clara sigue siendo útil.

Una buena jerarquía de encabezados sigue siendo útil.

El enlazado interno sigue siendo útil.

Los datos estructurados siguen siendo útiles.

Una correcta identificación de empresas, productos, personas, autores y otras entidades sigue siendo útil.

Y producir contenidos originales, bien organizados y respaldados por fuentes sigue siendo útil.

No debería sorprendernos. Tanto los buscadores como los sistemas de inteligencia artificial necesitan entender información que originalmente está diseñada para personas.

Cuanto más clara sea esa información para una máquina, mejor. Schema.org, por ejemplo, permite describir de forma estructurada si algo es una organización, una persona, un producto, un evento o una noticia. Una estructura HTML limpia ayuda a separar títulos, párrafos, listas y bloques de información. Y una arquitectura coherente permite entender cómo se relacionan distintos contenidos dentro de una web.

El GEO añade elementos nuevos, pero no elimina estos fundamentos.

La diferencia está sobre todo en el objetivo.

«En SEO queríamos aparecer. En GEO también queremos ser entendidos, considerados y citados».

Esta diferencia importa. Porque aparecer en una lista de resultados y formar parte de la respuesta que recibe directamente el usuario son dos escenarios distintos.

El clic también está cambiando

Hay otro cambio que explica por qué todo esto importa.

Las respuestas generadas por inteligencia artificial reducen la necesidad de visitar otras páginas.

Pew Research Center analizó el comportamiento de usuarios de Google y encontró que, cuando aparecía un resumen generado por IA, solo el 8% de las visitas acababa con un clic en un resultado tradicional. Cuando no aparecía ese resumen, el porcentaje subía hasta el 15%.

Ahrefs ha llegado a una conclusión similar desde otra metodología. Tras analizar 300.000 palabras clave, estima que la presencia de AI Overviews se correlaciona con una reducción aproximada del 58% en el CTR de la página que ocupa la primera posición.

Esto supone un cambio profundo.

Durante muchos años medimos el éxito del SEO casi exclusivamente en posiciones, impresiones y clics.

Ahora puede suceder algo aparentemente contradictorio: una marca puede ser una fuente importante para construir una respuesta y, aun así, recibir menos tráfico.

La visibilidad empieza a existir también fuera del clic.

Y eso obliga a incorporar nuevas métricas: menciones de marca, apariciones en respuestas de IA, citas, fuentes utilizadas o presencia dentro de determinadas categorías de consulta.

Pero no significa que podamos olvidarnos de Google.

Todo lo contrario.

No estamos pasando de Google a ChatGPT

Uno de los errores que más veo ahora mismo consiste en presentar el cambio como una sustitución.

Antes buscábamos en Google. Ahora preguntamos a ChatGPT.

Los datos dicen algo bastante diferente.

Según datos de Similarweb correspondientes a agosto de 2025, alrededor del 95% de los usuarios de ChatGPT también visitaban Google.

Es decir, el usuario no ha sustituido una herramienta por otra.

Las combina.

Puede descubrir un producto en TikTok, preguntar sobre él en ChatGPT, contrastarlo después en Google, visitar Reddit, terminar en la web de la empresa y finalmente comprarlo.

El customer journey no se está simplificando.

Se está fragmentando todavía más.

Por eso creo que plantear una estrategia de SEO frente a una estrategia de GEO es empezar el debate desde una premisa equivocada.

Necesitamos las dos.

Y probablemente también presencia en medios, comunidades, redes sociales y otras fuentes que los sistemas de inteligencia artificial utilizan para construir sus respuestas.

El verdadero problema es volver a construir sobre terreno alquilado

Aquí es donde una caída de ChatGPT adquiere una lectura bastante más interesante que la puramente técnica.

Los profesionales del marketing llevamos años diciendo que no conviene construir un negocio sobre terreno alquilado.

Lo aprendimos con Facebook cuando cambió el alcance orgánico.Lo hemos aprendido repetidamente con las actualizaciones de Google.

Lo hemos visto con Twitter, Instagram, TikTok y prácticamente cualquier gran plataforma.

Pero tenemos una sorprendente capacidad para olvidar la lección.

Ahora existe el riesgo de volver a hacerlo con la inteligencia artificial.

Solo que el nuevo intermediario tiene todavía más capacidad para condicionar el descubrimiento.

Google decidía qué resultados aparecían primero.

Un asistente de inteligencia artificial puede decidir qué marcas menciona, cuáles compara, qué atributos destaca, qué fuentes utiliza y, en muchos casos, si considera necesario mostrar algún enlace.

La solución no consiste en desconfiar de ChatGPT, Gemini o cualquier otra plataforma.

Consiste en no depender de ninguna.

La estrategia de visibilidad que viene será necesariamente distribuida.

SEO para seguir siendo relevante en buscadores. GEO para ser comprensible y relevante dentro de las respuestas generadas por IA. Medios y fuentes externas para construir autoridad. Datos estructurados para facilitar que las máquinas entiendan nuestras entidades. Y contenidos propios porque nuestra web sigue siendo uno de los pocos espacios digitales que realmente controlamos.

«Una caída de ChatGPT puede durar unas horas. El verdadero problema sería descubrir que hemos construido toda nuestra estrategia para que nuestra marca exista únicamente mientras otro sistema está funcionando».

Tribuna de opinión escrita por Juanan Roncero, Cofundador de Para todos IA

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