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Pagos sin contacto en México: qué dicen los datos sobre cómo compra la gente

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Hace dos años, apenas 2% de las personas en México acercaba una tarjeta o el teléfono a una terminal para pagar. Hoy lo hace cerca del 30%. Ese salto, citado por fuentes de la industria, resume mejor que cualquier discurso el cambio de conducta que se cocinó en las cajas de tiendas, cafés y mercados del país. No es una promesa a futuro: ya está medido.

La cifra que resume el cambio: del 2% al 30% en dos años

El contactless dejó de ser una anécdota urbana. Según datos de la AMVO apoyados en cifras de Banxico y de la propia industria, al menos uno de cada cinco pagos con tarjeta en punto de venta ya se hace sin contacto. En las grandes ciudades la proporción sube: más del 20% de las operaciones con tarjeta son contactless, de acuerdo con estimaciones de paynopain. Conviene no mezclar conceptos. El pago sin contacto es una modalidad específica —acercar tarjeta o dispositivo—, distinta de las transferencias por SPEI, del cobro por código QR o de las billeteras digitales, aunque todas conviven en el mismo bolsillo del consumidor.

Qué pasa en cada transacción: el celular como caja registradora

La mecánica es simple para quien paga y menos trivial para quien cobra. La comunicación de campo cercano, o NFC, permite que dos dispositivos intercambien datos con un acercamiento de pocos centímetros. Lo que cambió no es la tecnología en sí, sino dónde vive: ya no hace falta una terminal dedicada. Un smartphone con NFC puede leer una tarjeta o recibir el pago de otro teléfono. Ahí encaja el tap to pay en iPhone, que convierte el aparato que el comerciante ya trae en la mano en el punto de venta.

Esa portabilidad importa porque el celular es el instrumento financiero central del país. La penetración de smartphones supera el 70% de la población adulta, según u-gob, y el 79% de las transacciones de comercio electrónico se hacen desde dispositivos móviles, de acuerdo con la AMVO. La mitad de quienes usan teléfono ya emplea billeteras digitales. El punto de venta migró al aparato que la gente consulta cien veces al día.

El consumidor mexicano: efectivo para lo chico, digital para lo demás

Nada de esto anuncia la muerte del efectivo. La Encuesta Nacional de Inclusión Financiera de 2025, citada por paynopain, indica que 85% de las personas paga en efectivo sus compras menores a 500 pesos. Mordor Intelligence coloca al efectivo con 31.27% de participación del mercado de pagos en 2025, todavía por encima de cualquier otro medio. Lo que emerge es un patrón de convivencia: billete para el pan y el transporte, digital para el súper, la ropa o el pago recurrente. El mercado total de pagos alcanzó 125.48 mil millones de dólares en 2025 y se proyecta en 138.05 mil millones para 2026, con una tasa de crecimiento anual de 10.01%, según la misma consultora.

Los comercios que se adaptan: infraestructura y experiencia de cobro

La oferta acompañó a la demanda. A junio de 2024 había más de 6.8 millones de terminales punto de venta instaladas en el país, según la AMVO. Para el comercio pequeño, el dato relevante no es la cantidad sino el costo de entrada: durante años, aceptar tarjeta implicaba rentar hardware y firmar contratos. Hoy buena parte del cambio pasa por cobrar con el celular sin comprar equipo adicional, lo que baja la fricción para el tianguis, el estilista o la fonda. Mercado Pago reporta que 37% de los pagos con sus tarjetas se hacen sin contacto y que en sus terminales Point la proporción llega al 57%, según cifras difundidas por Líderes Mexicanos. Otras soluciones de cobro empujan en la misma dirección, pero el número da la escala del hábito.

El empuje de arriba: política pública, CoDi, DiMo e inclusión financiera

Detrás del cambio hay una política de bancarización sostenida. La ENIF muestra que 76.5% de la población de 18 a 70 años tenía al menos un producto financiero en 2024, frente a 67.8% en 2021. Las cuentas de nivel básico, o N3, abrieron la puerta a millones que antes solo manejaban efectivo. Los rieles institucionales también crecieron: CoDi procesó 3,894 millones de transacciones en 2023 y rondaba los 60 millones de usuarios registrados en 2024, según Banxico y Mordor Intelligence, con DiMo sumándose como opción de dinero móvil. Condusef contabilizó alrededor de 4,207 millones de pagos con tarjetas en comercios entre enero y septiembre de 2025. México es, además, el mercado fintech más grande de América Latina, con más de 650 empresas activas según u-gob.

El Mundial 2026 como prueba de estrés del sistema de pagos

El calendario aprieta. Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey recibirán partidos el próximo verano, y el gobierno federal estima más de 5.5 millones de turistas internacionales y una derrama superior a 10 mil millones de pesos en las sedes, según el estudio Kantar «Entre Goles, Marcas y Afición». Un visitante que llega de Europa o Norteamérica da por hecho el pago por acercamiento. El evento funcionará como examen de capacidad: pondrá a prueba terminales, conectividad y la disposición de los comercios pequeños a aceptar plástico y teléfono, y no solo billete.

Lo que dicen los números, en conjunto

Leídas juntas, las cifras describen un mercado partido en dos velocidades. Hay un México urbano y bancarizado donde el contactless ya es norma, y otro donde el efectivo sigue resolviendo la vida diaria por debajo de los 500 pesos. La brecha rural y la población no bancarizada marcan el techo real de estas estadísticas. Para un comercio, el mensaje es concreto: no cobrar sin contacto empieza a costar ventas, sobre todo en ciudad y ante el turismo que llega. El salto del 2% al 30% no fue un cambio de tecnología. Fue un cambio en lo que el cliente espera, y eso ningún negocio puede ignorarlo.

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