AfterWorks de Pablo Sammarco

La convergencia entre SEO y Relaciones Públicas en la era de la IA

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Durante años, he visto a empresas tratar SEO y Relaciones Públicas como dos departamentos que se saludan en el pasillo y poco más: uno “trae tráfico”, el otro “sale en medios”. Cada cual, con su presupuesto, su vocabulario y sus obsesiones.

Funcionaba

[Más o menos]

Entonces, llegó la IA y cambió la pregunta que de verdad importa.

Pasamos de:

“¿Cómo posiciono mi web en Google?”

A:

“¿Cómo consigo que una IA me entienda, me cite… y no me confunda con un clon?”.

Y aquí viene la parte incómoda: si sigues tratando SEO y el PR como disciplinas aisladas, no es que vayas a ir más lento. Es que estarás compitiendo en el deporte equivocado.

La frontera que la IA se ha cargado

El SEO clásico vivía de tres pilares: técnica, contenido y autoridad. Las Relaciones Públicas vivían de otros tres: relato, acceso y legitimidad. La relación entre ambas existía, sí, pero a menudo era oportunista: un enlace aquí, una mención allá, un “Digital PR” con nombre moderno para que parezca que hay estrategia.

Con la IA, esa frontera se vuelve artificial.

Porque el proceso real hoy se parece más a esto:

  • Los medios aportan legitimidad y contexto (quién eres, por qué importas, en qué liga juegas)
  • El SEO ordena ese contexto (estructura, arquitectura, entidades, coherencia temática)
  • Los modelos lo condensan y lo sirven como respuesta

Y cuando hablamos de Google, esto no es filosofía… sino ingeniería: sus sistemas de ranking combinan múltiples señales para estimar relevancia y calidad, y entre esas señales pesa, por ejemplo, si otros sitios “prominentes” enlazan o hacen referencia a un contenido como indicio de confianza. (Google)

Traducción operativa: la reputación ya no es un intangible. Es parte del algoritmo.

El nuevo objetivo no es “salir”, sino “ser fuente”

El gran cambio no es que haya menos clics (eso ya está pasando).

El gran cambio es que el “momento de la verdad” se desplaza: la decisión de qué marca existe y cuál no existe ocurre antes de que el usuario llegue a tu web.

Si la IA te cita, existes.

Si la IA te ignora, eres ruido de fondo.

La citabilidad no se gana con un truco. Se construye con señales acumuladas y consistentes:

  • Cobertura en medios confiables y vivos (no cementerios de sindicación)
  • Contenido estructurado, verificable y con contexto (no párrafos hinchados “para SEO”)
  • Autoridad temática coherente (no saltar de cryptos a residencias a IA en 48 horas sin hilo conductor)
  • Reputación digital rastreable (quién firma, por qué sabe, dónde más aparece esa persona/marca).

Medios de calidad + contenido utilizable = citabilidad.

Y “utilizable” aquí significa algo muy concreto: que un sistema pueda extraerlo, entenderlo y atribuirlo sin hacer malabares.

Por qué esta convergencia va a dominar (te guste o no)

La IA ha abaratado el contenido. Mucho.

Eso implica dos consecuencias directas:

  1. Va a haber más publicaciones que nunca
  2. El valor medio de cada publicación va a caer

En un entorno saturado, lo que diferencia a una marca no es “publicar más”. Es demostrar más.

  • Impactos reales (no solo impresiones)
  • Presencia en medios con criterio editorial (no escaparates automáticos)
  • Coherencia narrativa sostenida (no campañas sueltas como fuegos artificiales)

Dicho de otra manera: cuando todos pueden escribir, la ventaja competitiva vuelve a ser la credibilidad.

Y la credibilidad hay que ganársela: volvamos a hacer grandes nuestras marcas.

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