Carla Mariana Gagliardi es empresaria, fundadora de RAKU y estratega en reputación y narrativa con más de 20 años de trayectoria en Latinoamérica y Europa. Desde su experiencia como comunicadora y coach ontológica, acompaña a marcas y líderes a encontrar claridad, foco y dirección estratégica para atraer con coherencia y autoridad.
Gagliardi ayuda a organizaciones a transformar su propósito en posicionamiento real, fortaleciendo liderazgo, cultura y reputación en entornos cada vez más desafiantes. A través de RAKU y Raku Lab, impulsa equipos y empresas a ir más allá de la visibilidad para generar impacto sostenible. Su compromiso es potenciar a otros para que construyan marcas y liderazgos con sentido, consistencia y visión de largo plazo.
¿Cómo fueron tus primeros pasos profesionales y qué aprendizajes claves te llevaron a fundar RAKU?
RAKU nació hace más de 17 años en un contexto completamente distinto al actual, sin redes sociales ni ecosistemas digitales fragmentados. Pero incluso entonces entendí algo que sigue vigente: las empresas necesitan credibilidad más allá de sus propios canales.
Trabajé en comunicación y marketing en distintos sectores, y en todos detecté la misma necesidad estratégica: que otros hablaran de ellas. La validación externa, la presencia en medios y la construcción de autoridad eran y siguen siendo claves.
Viviendo en diferentes países de Latinoamérica comprendí que el desafío era común en toda la región: cómo generar confianza en mercados cada vez más competitivos. Así nació RAKU, con una mirada regional desde el inicio. Hoy trabajamos en 17 países de Hispanoamérica.
Desde el principio aposté por lo que hoy llamo “inbound PR”: generar posicionamiento y demanda a través de terceros. Y también por el storytelling estratégico, cuando todavía no era habitual en el mundo corporativo. El aprendizaje central fue claro: la reputación se construye con narrativa, coherencia y validación externa.
«El storytelling ordena el sentido en un contexto de sobreinformación»
En un contexto de sobreinformación, ¿qué rol cumple hoy el storytelling?
El storytelling es un gatillador de emociones. Y en un contexto de sobreinformación, donde los estímulos son constantes, cumple una función clave: ordenar el sentido. Las audiencias no buscan solo datos, buscan interpretación, conexión y coherencia. Hoy el storytelling debe adaptarse a múltiples formatos y lenguajes. Pero en un escenario donde la inteligencia artificial facilita la producción y homogeneiza contenidos, lo auténtico se vuelve el verdadero diferencial. Trabajar en la esencia de la marca, su propósito, su tono, su mirada propia, es lo que evita que el relato sea intercambiable.
Para mí, el objetivo va más allá de contar una historia “bonita”, sino una historia apropiable. Que la audiencia la haga propia, la comparta y la amplifique. Y hay algo más: el storytelling debe estar ligado a la autoridad, se trata de dominar la narrativa en el territorio en el que queremos posicionarnos. Definir sobre qué temas queremos ser referencia y sostener esa conversación con coherencia es estrategia pura. Porque en un mundo saturado de mensajes, no gana quien habla más fuerte, sino quien habla con sentido.
¿Cómo creés que la inteligencia artificial y la data transformarán el marketing?
Por un lado, la data nos permite conocer a las audiencias con una precisión impensada hace algunos años. Estamos entrando en una etapa de hiperpersonalización real: las marcas pueden anticipar comportamientos, adaptar mensajes en tiempo real y diseñar experiencias casi a medida.
Pero hay una segunda capa, más profunda y estratégica: la reputación en entornos mediados por inteligencia artificial. Las IA interpretan el contenido, responden preguntas, recomiendan marcas y construyen relatos a partir de lo que encuentran en Internet. Eso significa que la reputación se construye también en la lectura que hacen los sistemas algorítmicos.
Y esos sistemas trabajan sobre patrones: coherencia, recurrencia temática, asociaciones semánticas y autoridad de las fuentes. Por eso hay que definir cómo queremos posicionarnos y sostener esa coherencia en el tiempo. Porque cuando la inteligencia artificial cuente nuestra historia, debería contarla como realmente queremos que sea contada.
¿Qué tendencias serán determinantes en 2026?
El verdadero diferencial será el impacto. Y cuando hablo de impacto no hablo de alcance ni de métricas de vanidad, sino de percepción, memoria y posicionamiento real en la mente y también en los sistemas. Durante años el marketing digital se enfocó primero en la visibilidad y luego en la conversión. Hoy entramos en una etapa donde la clave es la construcción de autoridad sostenida, eso implica combinar narrativa clara, evidencia concreta y consistencia algorítmica.
La reputación digital será la nueva moneda del posicionamiento. Por eso la coherencia semántica es central: en qué temas aparece la marca, con qué conceptos se la asocia y qué conversaciones decide liderar.
Otra tendencia clave es pasar de la hiperpersonalización al significado. La data permite adaptar mensajes, pero si no hay profundidad estratégica, la personalización pierde valor. Vamos hacia un marketing más inteligente, pero también más exigente en posicionamiento.
El impacto es una percepción construida con coherencia y autoridad temática. Lograr que, cuando alguien persona o algoritmo piense en determinado territorio, la marca aparezca naturalmente como referencia. Las marcas que entiendan esto no solo serán visibles: serán recordadas y recomendadas.
«Emprender o crecer profesionalmente implica atravesar momentos de incertidumbre»
¿Qué planes de crecimiento tiene RAKU?
Seguiremos ampliando capacidades en Latinoamérica y creciendo en Europa, especialmente en Portugal, además de España.
También estamos innovando en formatos que integren comunicación, networking y formación. Una apuesta clave es Raku Lab, nuestra unidad enfocada en Power Skills y liderazgo, con metodologías como Points of You y LEGO® Serious Play®.
Creemos que, en un mundo cada vez más tecnológico, el diferencial será profundamente humano. Por eso integramos comunicación estratégica con desarrollo de liderazgo y cultura organizacional. Las marcas fuertes se construyen desde adentro hacia afuera.
Como CEO, ¿qué consejo darías para construir una carrera?
Cualquier carrera se construye con propósito. La motivación es volátil; lo que sostiene es la disciplina, los hábitos y la persistencia.
Emprender o crecer profesionalmente implica atravesar momentos de incertidumbre, frustración y aprendizaje constante. Por eso es fundamental desarrollar resiliencia y foco. No todo sucede cuando uno quiere, pero si hay consistencia en el esfuerzo y coherencia con el propósito, los resultados llegan.
Es clave mantenerse abiertos al aprendizaje, rodearse de personas que nos complementen y construir redes reales. Ningún proyecto sólido se construye en soledad, colaborar nos permite fortalecer el liderazgo.
Recomiendo también invertir tiempo en construir redes reales. Participar en eventos, generar vínculos profesionales, conversar con personas de otras industrias, sumar miradas diversas. El networking es clave, se trata de construir relaciones basadas en confianza, generosidad y aprendizaje mutuo.
También es fundamental no compararse. Cada camino es distinto. La carrera profesional es un proceso de evolución, cuanto más claros tengamos nuestro propósito y nuestras decisiones, más alineado estará el camino con lo que queremos lograr.

