After Works Esther Carrera

Las niñas ya no visten de rosa… ahora también lideran empresas

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Durante muchos años, hablar de mujer y liderazgo era hablar de objetivos pendientes y retos por cumplir, en la actualidad, aunque aún queda camino por recorrer, también podemos hablar de avances reales.

Sin embargo, más allá de las conversaciones puntuales, el verdadero cambio se produce en el día a día de las organizaciones. Desde mi posición en el sector de la consultoría de talento, y tras más de dos décadas observando la evolución del mercado laboral, he podido comprobar cómo el liderazgo femenino ha pasado de ser una excepción, a convertirse en un factor cada vez más determinante para la competitividad de las empresas.

Hoy sabemos que los equipos multiculturales, con diversidad de géneros, o conformados por un amplio rango de edades, toman mejores decisiones, son más innovadores y gestionan mejor la complejidad. Pero, aun así, los datos nos recuerdan que la igualdad plena todavía no es una realidad.

La cuesta arriba hacia el liderazgo femenino

En muchos sectores, la presencia femenina en posiciones intermedias ya es significativa, sin embargo, cuando analizamos los niveles más altos de decisión, la representación femenina sigue siendo menor. Esta diferencia refleja que el talento femenino existe y está preparado, pero todavía encuentra barreras estructurales en el acceso sostenido al liderazgo.

Por eso, avanzar hacia organizaciones más igualitarias no depende únicamente de políticas formales, requiere trabajar con tesón en una transformación más profunda de la forma de entender el liderazgo, el desarrollo profesional y la gestión del talento.

Como señalaba Ursula Burns, primera mujer afroamericana en dirigir una empresa del Fortune 500 y ex CEO de Xerox, “los sueños no se hacen realidad por arte de magia: requieren determinación y trabajo duro”, aunque este esfuerzo también debe ir acompañado de organizaciones dispuestas a abrir oportunidades reales de liderazgo.

Y añado otra reflexión: se requieren más referentes visibles porque si lo ves, puedes serlo. Necesitamos dar visibilidad real y constante a las mujeres que hoy ocupan posiciones de alta dirección, para que su voz, su discurso y su trayectoria lleguen al mayor número posible de mujeres jóvenes que puedan verse reflejadas y entender que esos roles son alcanzables.

Presidentas del IBEX, directoras generales, mujeres liderando transformaciones globales… sus experiencias deben responder a una pregunta clave: ¿Qué hay que hacer para llegar hasta ahí? La falta de referentes limita aspiraciones. La presencia de referentes las multiplica.

STEM: una cuestión de futuro

En mi caso, mi trayectoria profesional comenzó en el ámbito de la ingeniería. Como ingeniera industrial de formación, he vivido de primera mano cómo las carreras STEM —ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas— han estado tradicionalmente  menos feminizadas, aunque sean precisamente estos sectores los que hoy concentran gran parte de las oportunidades de crecimiento profesional y de innovación empresarial.

El reto, por tanto, no es solo aumentar la presencia de mujeres en posiciones directivas, sino también fomentar desde etapas tempranas el interés por estas disciplinas, visibilizar referentes, eliminar sesgos en la orientación educativa y generar entornos profesionales inclusivos para que más mujeres se sientan representadas y encuentren su lugar en estos ámbitos.

Un cambio que ya está en marcha

Cada generación que se incorpora al mercado laboral redefine las reglas del juego.

Hoy vemos a muchas jóvenes profesionales con ambición, preparación y una visión clara del tipo de organizaciones en las que quieren trabajar, y hay un agradable aroma de cambio en las conversaciones: ya no giran en torno a si debe haber más mujeres en posiciones de liderazgo, sino a cómo acelerar ese proceso para construir organizaciones más innovadoras, equilibradas y preparadas para el futuro.

Y este nuevo orden ya está en marcha y, aunque aún quedan desafíos por resolver, también es cierto que nunca antes habíamos estado tan cerca de construir un entorno profesional donde el talento —independientemente del género— pueda desarrollarse plenamente.

Nota: el mes de marzo ha dejado de ser únicamente un 8M como fecha simbólica para convertirse en el mes femenino del calendario en el que empresas, instituciones y sociedad reflexionamos sobre el papel de la mujer en el mundo profesional y en la sociedad.

Algo está cambiando…

Tribuna de opinión de Esther Carrera, Senior Executive Director de Michael Page España

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